Si has visitado proyectos en Quito y en los valles de Cumbayá, Tumbaco o Los Chillos, seguramente ya viviste esta escena: Dos departamentos muy parecidos, precios similares, pero una alícuota de 70 dólares en uno y de más de 180 mensuales en otro. Entonces aparece la gran pregunta: ¿Estoy pagando de más o simplemente estoy pagando por más servicios?
En 2025, entender la alícuota dejó de ser un tema técnico que solo revisa el administrador, sino una pieza clave para decidir dónde vivir o en qué proyecto invertir. En este artículo te contamos todo lo que necesitas conocer y que debes revisar para saber si lo que pagas cada mes realmente tiene sentido para ti.
Qué es la alícuota y qué dice la lengua española sobre el término
Antes de entrar a la comparativa, vale la pena aclarar el concepto. En lengua española, la Real Academia Española usa el término alícuota en el ámbito jurídico y tributario para referirse a una parte proporcional o a un porcentaje que se aplicará sobre una base imponible para determinar una cuota o impuesto. Es decir, una alícuota se utiliza para calcular cuánto se paga tomando como referencia una base.
En el mundo inmobiliario ecuatoriano, la palabra se adaptó a la propiedad horizontal:
- Es el porcentaje de participación que tiene cada departamento, casa o local dentro del total de la copropiedad.
- Sobre ese porcentaje se calcula cuánto debe aportar cada propietario para cubrir gastos comunes, mantenimiento y servicios compartidos.
Es decir, primero existe una alícuota porcentual (tu participación) y, a partir de ella, se obtiene el valor mensual que pagas. Si el presupuesto anual del conjunto sube, tu alícuota en dólares sube; si baja, tu pago también se ajusta.
Alícuota como gasto mensual: Quito vs Valles en 2025
En la práctica, cuando alguien pregunta por “alícuota” en Quito, suele referirse al valor mensual que paga cada vivienda por gastos comunes. Y aquí es donde se marcan diferencias claras entre la ciudad consolidada y los valles.

Rangos de alícuota en Quito
Un análisis reciente realizado por el Diario Primicias, muestra que, en Quito, la alícuota mensual promedio por parroquia oscila entre USD 42 y USD 197.
Y sectores como Iñaquito, Rumipamba y Cumbayá figuran entre los barrios con mayores expensas, superando en promedio los USD 180 mensuales por vivienda.
¿Por qué es tan alto en algunos casos? Principalmente por tres factores:
- Edificios con muchas amenities (piscina, gimnasio, terraza, coworking, etc.).
- Documentos Públicos del Banco Mundial
- Servicios de seguridad 24/7 y personal permanente.
- Comunidades relativamente pequeñas, donde los costos se reparten entre menos unidades.
¿Y en los valles?
Cuando miramos a los valles, especialmente Cumbayá y Tumbaco, vemos un comportamiento interesante:
Son las parroquias con mayores precios por m² de vivienda del Distrito Metropolitano, de hecho, Cumbayá supera los USD 1.700/m² y Tumbaco ronda los USD 1.400–1.500/m², según reportes recientes.
Los proyectos suelen ofrecer más áreas verdes, amenities y metrajes amplios, lo que incrementa el costo de mantenimiento mensual.
En la práctica, esto se traduce en dos realidades:
- Conjuntos y edificios premium en Cumbayá: alícuotas similares o incluso superiores a las de Iñaquito y Rumipamba en rangos de USD 150–200+, sobre todo cuando hay piscina, club house, jardines extensos y seguridad robusta.
- Conjuntos de casas en Los Chillos o Tumbaco: alícuotas más moderadas, entre USD 50 y 120, centradas en guardianía, jardinería y mantenimiento básico de áreas comunes.
La conclusión es clara: no siempre “irse al valle” significa pagar menos alícuota, ya que todo depende de la mezcla entre tipo de proyecto, número de unidades y servicios incluidos con los que cuenta el conjunto.
Qué incluye la alícuota en Quito y valles
Para comparar Quito vs valles, primero hay que entender qué se está pagando cada mes. Plataformas especializadas en administración de condominios explican que la alícuota cubre los gastos comunes necesarios para mantener el edificio o conjunto en funcionamiento.
Entre ellos:
- Seguridad: guardias, monitoreo, control de accesos.
- Limpieza y mantenimiento: áreas comunes, pasillos, fachadas, ascensores.
- Áreas verdes: jardinería, riego, poda.
- Infraestructura: bombas de agua, generadores, sistemas eléctricos, cisternas.
- Áreas recreativas: piscina, gimnasio, canchas, sala comunal, coworking.
- Administración: honorarios de la administración y herramientas de gestión.
En Quito centro–norte, la alícuota suele estar muy ligada a edificios en altura con más equipamiento tecnológico como: ascensores, sistemas contra incendios y parqueaderos subterráneos. En los valles, muchas veces la alícuota se explica por grandes áreas verdes y una “vida de club”, es decir, club house, piscinas, canchas y senderos.
En ambos casos, lo importante es preguntarse:
¿Lo que pagó en la alícuota se refleja en calidad de vida y en un conjunto bien mantenido o solo en una lista larga de cosas que casi nadie usa?
Cómo se utiliza la alícuota para calcular tu pago mensual
Volvamos un momento al sentido original del término. Como vimos, en el lenguaje jurídico se habla de alícuota como el coeficiente o porcentaje que se aplica sobre una base imponible para determinar una cuota.
En un conjunto residencial pasa algo muy parecido:
- Por ejemplo, 1,2 % del total de la copropiedad.
- Se arma un presupuesto anual de gastos comunes para todo el edificio o conjunto. Por ejemplo, USD 60.000 al año.
- Tu pago anual se obtiene al aplicar ese porcentaje sobre la “base” del presupuesto: 1,2 % de 60.000 = 720 al año.
- Se divide para 12 meses y tienes tu alícuota mensual: 60 dólares.

En términos muy sencillos: tu porcentaje se utiliza para calcular cuánto te corresponde pagar de todo lo que cuesta mantener el lugar donde vives.
Claves prácticas antes de firmar en Quito o en los valles
Antes de tomar la decisión final, puedes usar este checklist que será muy útil para guiarte:

Pide el presupuesto anual del conjunto y revisa en qué se va la alícuota.
- Pregunta si ha habido incrementos fuertes en los últimos años y por qué.
- Compara proyectos similares en Quito y en los valles: metraje, amenities y valor de alícuota.
- Habla con al menos dos vecinos: nada como escuchar cómo se vive el día a día y si sienten que la alícuota “vale la pena”.
Y, sobre todo, recuerda que la alícuota no es solo un número más en tu presupuesto: es una señal de cómo se cuida la copropiedad y de cuánto se está protegiendo o deteriorando el valor de tu inversión en el tiempo.
Si quieres seguir profundizando, puedes complementar esta lectura con otros artículos del blog como “¿Por qué Cumbayá es ideal para invertir en tu futuro?” También puedes visitar nuestras redes sociales: Facebook e Instagram y conocer más sobre los proyectos que tenemos para ti.


